domingo, 1 de diciembre de 2013

Ponyo en el acantilado

Cuarta muestra: Ponyo en el acantilado


4.Ponyo en el acantilado (2008, Japón)
Título original:
“Gake no ue no Ponyo”
Director:
Hayao Miyazaki
Productor:
Toshio Suzuki
Guionista:
Hayao Miyazaki
Dirección artística:
Noboru Yoshida
Cinematografía:
Atsushi Okui
Efectos especiales:
Kaoru Tanifuji
Supervisor de animación:
Katsuya Kondo
Compositor:
Joe Hisaishi
Editores:
Takeshi Seyama, Hayao Miyazaki
Actores de voz:
Tomoko Yamaguchi (Risa), Kazushige Nagashima (Koichi), Yuki Amami (Granmamare), Yuria Nara (Ponyo)


Sinopsis: Dos pequeñas almas se unen: Ponyo y Sosuke. Una, es una pequeña pecesita con cara de niña; el segundo, un niño de cinco años que la encuentra en un acantilado. El decide adoptarla, y le promete cuidarla y protegerla. Ponyo, con una belleza llena de colores, se da cuenta que ella quiere ser humana, y se lo confiesa a su padre, quien es un hechicero que vive en la profundidad del mar. Los problemas se desatan cuando Ponyo escapa de su casa e intenta unirse al mundo de los humanos. 


Recepción crítica: La película, que en Japón recaudó la friolera de 165 millones de dólares, es una adaptación muy libre del famoso cuento de “La sirenita”, destacando principalmente por su magnífica combinación de fantasía y realidad. Así, el espectador tan pronto se deleita con imágenes que poseen una imaginación desbordante como observa divertido algunas situaciones de la vida cotidiana del pequeño Sosuke y de Lisa. Además, el retrato que Miyazaki lleva a cabo de la infancia es sublime, mostrándonos lo importante que es para el protagonista de la historia su madre o describiendo la habitual curiosidad de los niños a través de los ojos de Ponyo (hay momentos en los que es imposible contener la carcajada, sobre todo cuando este personaje manifiesta lo mucho que le gusta el jamón o se dedica a corretear por la casa).
Cierto que no nos hallamos ante un largometraje perfecto, puesto que uno desearía que la trama fuera más profunda y que existiera una mayor regularidad a la hora de exponerla, pero considero que resulta imprescindible tener en cuenta cuáles eran las intenciones del realizador a la hora de sacar adelante “Ponyo en el acantilado”. Eso es algo que también se percibe en su animación, sencilla y carente de la espectacularidad a la que últimamente nos tenía acostumbrados Miyazaki. Sin embargo, lo importante es que de nuevo este director es capaz de sumergirnos, en una entrañable narración en la que hay cabida para las quimeras, el entretenimiento, las emociones y las risas. (Por Joaquín R. Fernández) 

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