“El viaje de Chihiro”
Para aquellos que están familiarizados con el trabajo de Hayao Miyazaki, ya se imaginarán la calidad artística y el ingenio narrativo que presenta “El viaje de Chihiro”. Para aquellos que no están familiarizados con el trabajo de este director japonés, “El viaje de Chihiro es una excelente película para apreciar la genialidad de Miyazaki. Ahora bien, si bien es cierto que se trata de animación japonesa; Miyazaki se aleja de los típicos temas del animé (robots, dramas romáticos, por ejemplo).
Por el contrario, Miyazaki aborda temas más profundos y cercanos al público, y no es la excepción con “El viaje de Chihiro”. De hecho, no es ninguna sorpresa que Miyazaki haya sido tan laureado con esta película, calificada hasta el momento como su obra maestra.
Entonces, ¿por qué “El viaje de Chihiro” se consagra como la obra maestra de Miyazaki? Bien, en primer lugar porque presenta una trama compleja que atrapa a la audiencia. En segundo lugar, porque Chihiro es un personaje complejo y real, no es el estereotipo hollywoodense de una heroína. En tercer lugar, porque posee una calidad artística impecable en cuanto al manejo de colores, paisajes y el diseño de los personajes. Y, adicionalmente, porque la banda sonora de la película evoca perfectamente los sentimientos de la película en la audiencia
Como ya mencionamos antes, “El viaje de Chihiro” es una genialidad en cuanto a trama se refiere. En un primer momento, la película empieza lento e incluso resulta un poco aburrido, pero a medida que Chihiro va descubriendo el mundo en el que se ha metido y a medida que conoce nuevos personajes, la trama va profundizando más y se convierte en algo más complejo. Si pudiéramos comparar, sería como una tela de araña ya que “El viaje de Chihiro” es un entramado que tiene un nudo central y todo gira en torno a eso: el retorno de Chihiro a su propio mundo.
En este sentido, bien podemos decir que Miyazaki retoma la forma de desenlace clásico de Hollywood: en esta película, hay un final claro, un final con el cual el público definitivamente se sentirá satisfecho.
Relacionado a la narrativa de la película, está la construcción de cada personaje. En este aspecto, se complementa tanto la historia como el diseño artístico de los personajes. En “El viaje de Chihiro” los personajes están bien trabajados en ambos aspectos: por un lado son personajes “redondos”. Es decir, poseen diferentes características y rasgos de personalidad contradictorios, pero esta misma contradicción los hace más reales. Miyazaki crea a sus personajes de tal forma que creen empatía con su público y que se conviertan en humanos, Él jamás presenta a un personaje enteramente “malo” o enteramente “bueno”, sino que cada uno tiene sus fallas y aciertos. Por ejemplo, Yubaba (la antagonista principal) se presenta como alguien egoísta y codicioso, pero también es un personaje materno y complaciente. También tenemos el ejemplo del “Sin cara”, que es un ser vacío y que lastima a los demás, pero él no tiene malas intenciones. Miyazaki sí nos presenta estereotipos de personajes (la niña inocente, la bruja mala, el príncipe…), pero va más allá al darles profundidad, sentimientos.
Ahora bien, la profundidad de estos personajes se complementa perfectamente con su diseño artístico. Las recreaciones de los personajes fueron un factor clave en el filme: el diseño artístico, los colores y las formas enfatizaban las características de cada personaje de la película. Así, por ejemplo, los rasgos de Chihiro la hacían parecer una niña dulce y un tanto ingenua. El semblante y los colores (tonos azules y grises) del maestro Haku, por su parte, reflejaba sabiduría, reflexión, tranquilidad y obediencia; características también asociadas al dragón. La bruja, en cambio, generaba miedo o repulsión al solo verla gracias a su forma física deforme, su tamaño anormal, y sus arrugas. Además, el maquillaje de Yubaba también enfatizaba sus rasgos de bruja.
Además, el diseño artístico de los personajes también obedece a la diferenciación entre el mundo real y el mundo mágico. Por ejemplo, Chihiro y sus padres se presentaban como personas normales, comunes y corrientes: no hay deformidades ni transparencias. Sin embargo, al entrar al mundo desconocido, la “normalidad” se esfumaba: los rasgos de los personajes se exageraban para enfatizar en lo mágico y diferente de ese mundo desconocido (un ejemplo claro es Yubaba y su hermana gemela Zeniba). Constantemente observamos diferentes tipos de monstruos, algunos con formas humanoides y rasgos animales (como Kamachi, un monstruo de seis patas que asemejaba a una araña y las ranas en dos patas). Había dioses en formas de sombras, plastas, o animales que que caminaban sin rumbo específico y algunos portaban máscaras blancas. Los únicos, en ese otro mundo, que parecían humanos (aunque no lo fueran ya que también asemejaban animales) eran los trabajadores de Yubaba; los hombres estaban diseñados con rasgos de sapos, mientras que las mujeres estaban pensadas con rasgos de las babosas.
Antes de continuar, quisiéramos centrarnos en nuestra protagonista: Chihiro.
Ya establecimos que ella no es la típica heroína hollywoodense que depende de alguien más y necesita ser salvada. No; Miyazaki la creó de tal forma que es un personaje con sentimientos, con valores, profunda y, lo más importante, un personaje en constante evolución a lo largo de la película. En ella está la esencia de la película, en ella está lo que debemos de descubrir detrás de toda la gama de espectacularidad que Miyazaki nos dibuja.
De hecho, la manera en que este animador japonés nos presenta el temperamento de la protagonista nos ayuda a fijar la idea de una transición en su personalidad. Por ejemplo, en un principio vemos la actitud de discordia, de descontento, insatisfacción, desobediencia que la niña no se preocupa por esconder, y que exterioriza a sus padres constantemente. Luego, en el desarrollo de la misma, Miyazaki ya nos presenta a una niña que se preocupa por el bienestar propio, por el de sus padres, y por el de sus amigos, una niña valiente que logra tomar su realidad con fuerza para enfrentar cualquier obstáculo. Nos crea en nuestro imaginario que, en efecto, se ha dado un cambio radical en el interior de Chihiro.
En un primer plano, este cambio es importante porque representa una etapa de crecimiento interno para Chihiro, un momento para madurar y renacer con una personalidad diferente. La aventura que Chihiro vive en ese mundo mágico es un parte aguas en su vida, es un renacer para ella.
Todos los obstáculos que atraviesa no son más que símbolos de desarrollo en ella: son lecciones de vida, desafíos y enseñanzas que la impregnan de riqueza. La idea se nos presenta desde el titulo en su versión en japonés: “Sen to Chihiro no kamikakushi” que traducido exactamente significa: “La desaparición espiritual de Sen y Chihiro”. Lo interesante es el significado de la palabra “kamikakushi” dentro del folclore japonés ya que se refiere a estar inmerso en un mundo de dioses. “Kamikakushi” quiere decir: veredicto de la muerte social en este mundo. Y al volver a la realidad “Kamikakushi” significa: la resurrección social.
En un segundo plano, podemos definir esta experiencia como un ritual de iniciación donde se da el cambio de niña a adulta. En la película, observamos que no hay protección de los padres, está en un mundo fuera de lo normal y Chihiro se enfrenta a situaciones que un niño no tendría que enfrentarse. Por ejemplo, el obtener un empleo en la casa de baños termales, enfrentarse y defenderse de Yubaba, luchar por la vida de sus padres, defender a su amigo, salvar la vida de Haku, son claros ejemplos de una transición de niña a adulta. Lo interesante es cómo Miyazaki nos presenta esta transición: sí, es un cambio de niña a adulta, pero Chihiro jamás deja de lado la inocencia que caracteriza a los niños. El director nos presenta esta transición como un cuento de niños, como una historia mágica que engancha a cualquier tipo de público. Con una simpleza magistral en su narrativa, es verdaderamente admirable.
Continuando con las razones de la genialidad de “El viaje de Chihiro”, es importante destacar aspectos más técnicos de la película. Brevemente mencionamos ya acerca del diseño artístico de los personajes, el cual es una pieza fundamental para la cinta, pero no se queda ahí: hay que destacar el manejo de los colores, la construcción de los paisajes y escenarios utilizados.
El filme cuenta con una gama de colores llamativos y fuertes. Por un lado, estos colores ayudan a la identificación de cada personaje (a Chihiro la identificamos con el rosa, a Haku, con los celestes, a Yubaba con el morado oscuro). Por otro lado, acompañan cada situación que se presenta en la película y crean emociones específicas. Por ejemplo, cuando Chihiro y su familia van de viaje los colores que presentados son bastante neutrales (ni llamativos, ni oscuros) que hasta da la impresión que todo ahí es normal y está bien, que es un día como cualquier otro. Sin embargo, cuando la pequeña niña pierde a sus padres, luego de haber cruzado el túnel, los colores son más fuertes y vivos (destacan los rojos y amarillos) para reforzar la idea de un lugar mágico. Cuando Chihiro se presenta ante seres extraños, los colores son más fríos y cuando hay una situación de peligro, los colores tienden a generar esa alarma en la audiencia (por ejemplo, cuando Chihiro encuentra a Haku malherido).
En cuanto a escenografía se refiere, es de recalcar en el detallado trabajo de los animadores y dibujantes. Hay paisajes complicadísimos, como la casa de baño de Yubaba, la cual es una construcción compleja dentro de una construcción compleja. Además, es una construcción dual: por un lado, retoma elementos de la cultura japonesa (la casa de baño, el puente, los stands de comida) pero, por otro lado, retoma elementos de la cultura occidental (la habitación lujosa de Yubaba, la cabaña de Zeniba, el pántano). También hay paisajes sencillísimos, como el vasto mar y las vías del tren para llegar a casa de Zeniba. Acá es importante recalcar en el efecto utilizado ya que es una imagen tan real: Chihiro camina sobre las vías del tren hacia la primera parada y podemos ver cómo se juntan cielo y mar. Es simplemente impresionante. Finalmente, es pertinente mencionar que hay una variedad de escenarios. Miyazaki se dio la labor de construir un mundo, no solo un escenario para toda la acción.
El mundo de “El viaje de Chihiro” es un mundo completo y complejo.
Un elemento adiciona y casi imperceptible es la banda sonora de la película. Queríamos mencionarlo ya que, en este caso particular, la banda sonora ayudó a crear todo tipo de sensaciones. Por ejemplo, supimos que el cambio de casa no es del agrado de la niña por la música que colocaron: bastante sentimental. También se percibe un cambio de la “tristeza”, debido a la mudanza, hacia la “aventura”, al comenzar a recorrer el túnel, por un giro drástico de música tranquila a música más rápida. Como factor indicial, la música también transmitió sensaciones de tensión en escenas como la desaparición de los padres de Chihiro, el accidente de Haku, y la persecución del “Sin cara”. Como dato curioso, notamos además que es raro que la película se quede en silencios: la música acompaña la trama casi sin parar, por lo que da más acompañamiento a las sensaciones que la película desea evocar.
En conclusión, “El viaje de Chihiro” es una película llena de genialidades, por ello es tan reconocida internacionalmente. No obstante, sus mayores logros son, sin duda, la construcción de un personaje femenino fuerte y la construcción de una trama compleja. En cuanto a Chihiro, podemos afirmar que es un personaje real, con sentimientos, fallas y características agradables. En cuanto a la trama, podemos recalcar en su complejidad y en los temas que aborda: el cambio de niño a adulto, la inocencia, la vida y el papel del ser humano. Es una película capaz de capturar a la audiencia, y lo mejor es que cada uno siempre le encontrará algo diferente.